OTRAS
HISTORIAS

Carmen Giménez

Ganadora Concurso 55DSL

Cientos de personas sosteníamos una vela a las puertas de Graceland. Cuando el reloj marcó las doce de la noche, un silencio sepulcral se apoderó del Elvis Presley Boulevard

Javier Tles

Fotógrafo

Ha habido y habrá tantos momentos buenos en mi vida que recordar solo uno me parece injusto, así que casi prefiero recordar unos cuantos de los que conservo en la memoria.

Alena Kh

Intersexciones

Tengo que confesar que lo que a día de hoy me parece lo más bonito que me había podido pasar, aquel día fue todo un drama. Las experiencias que nos parecen traumáticas en su día, pueden seguir siéndolo, pero no podemos saberlo hasta que pasa el tiempo.
La verdad es que son muchos los momentos que me vienen a la cabeza, y es difícil elegir entre tantos. Sin embargo, he elegido 55 minutos un tanto particulares.

CHRISTIAN REY NAGEL

Músico

Los hermanos mayores suelen desempeñar un rol protector frente al menor, aunque suelen aprovechar su autoridad de hermano mayor para adjudicarse la razón, desacreditando al menor por ser, justamente, el menor. Los hermanos menores, a su vez, son survivors durante los primeros años. No les rodea ese silencio que invade las casas de los padres primerizos. Son novedad, pero no tanto. La irrupción de un segundo bebé en el hogar suele crear celos en los hermanos, que temen perder protagonismo. No fue mi caso, y desde bien pequeño mi hermano mayor se ocupó de que nunca me sintiera solo y siempre tuviera a alguien con quien jugar o alguien a quien tomar el pelo.
 
Mis recuerdos de infancia son confusos e inconexos, como planos generales de gente y situaciones, pero en todos ellos aparece él. En un momento de nuestra infancia en el que la familia pasaba por dificultades y mis padres trabajaban una barbaridad de horas al día, siguiendo una vieja tradición familiar, mi hermano se hizo cargo de mí a una edad ciertamente temprana. Siempre agradeceré a Salva los buenos momentos que vivimos durante nuestra infancia, ya que consiguió que no me preocupara demasiado lo que sucedía a nuestro alrededor. Me enseñó lo bonita que es la fantasía si juegas un rato con ella. Más adelante me enseño mucha música. Los fines de semana desenfundábamos todos los vinilos que encontrábamos por casa. Incluso en una ocasión me lancé a improvisar unos skratches con su vinilo de Joshua Tree de U2… en mi Fisher-Price. Todavía recuerdo su cara cuando entró en la habitación y me vio.
 
Cuando yo tenía doce años mi hermano ideó un plan para hacerle un regalo a nuestro padre por su cumpleaños. Fuimos a su pequeño estudio de grabación, y en su ocho pistas grabamos una versión de un góspel a dos voces. Salva grabó todos los instrumentos y la produjo con un toque funk. Quedó francamente bien y yo quedé fascinado por la experiencia. La noche en que, delante de toda la familia, mi padre puso orgulloso la grabación, seguramente fue la primera vez que mi hermano y yo nos dimos cuenta de que se nos daba bien hacer música juntos. A los catorce compré mi primera guitarra e hice mi primer concierto. Intenté madurar y aprender todo lo que pude, y a los diecisiete, finalmente, entré por primera vez en un grupo con mi hermano. Desde entonces hemos estado juntos en grupos, primero en un grupo que se llamaba Bondage, más tarde en The Pinker Tones. Con este último grupo, hemos tenido la suerte de viajar por todo el mundo, de tocar en los lugares más insospechados y conocer a gente fascinante, un hecho que nos ha unido más todavía. Además, hemos adoptado a otro hermano mayor por el camino, Profesor Manso, con quien hemos compartido todas las aventuras pinkertonas.
 
En noviembre del 2006, tuve la mala suerte de no poder asistir al nacimiento de mi primera sobrina Ona, ya que yo andaba tocando en un festival en NY. Mi hermano se había quedado en Barcelona para asistir al parto. La noche anterior yo había estado en Brooklyn viendo a Digitalism y Justice. Al día siguiente mi vuelo a Barcelona salía por la tarde, y a pesar de una leve resaca y de haber dormido tres o cuatro horas me uní a los demás para hacer un último paseo por Manhattan. En un taxi recibí la llamada de mi padre, que me saludó “¡Hola tiet!”. Estallé en una gran carcajada de felicidad, al mismo tiempo que me saltaban las lágrimas por no haber podido estar allí, junto a mi familia. ¡Por tan poco!
 
Han pasado cinco años y medio desde entonces, y ser el tío de Ona es una de las mejores cosas que me han pasado en la vida. A finales de noviembre, recibimos con emoción la noticia de que un segundo bebé estaba de camino. Más tarde supimos que sería una niña y que se llamaría Mila. Después de un 2012 intenso, y de una gira de dos semanas por EEUU en mayo, intentamos frenar el ritmo de trabajo, porque se acercaba el momento del parto y llevábamos unos meses trabajando muy duro. No obstante, decidimos aceptar la oferta de tocar junto a New Order en la fiesta de presentación del Sónar 2012, ya que los cálculos nos hacían pensar que Mila ya habría nacido para entonces. No fue hasta la víspera del concierto que Mila empezó a dar señales de querer salir y me quedé con Ona mientras mi hermano acompañaba a mi cuñada al hospital. Esa noche los mandaron a casa. A la mañana siguiente me despertó la llamada de mi madre, diciéndome que habían vuelto al hospital. Después de una rápida ducha y la más veloz demostración de afeitado que recuerde, me fui corriendo al hospital.
 
Las horas iban pasando y Mila no nacía, lo que empezó a generar una especie de gabinete de crisis de TPT. Intentamos autoconvencernos de que todo iría bien y de que Mila nacería a tiempo para que Salva pudiera venir a tocar. Al cabo de unas horas salí del hospital, pasé a recoger el material por el estudio y me dirigí hacia la prueba de sonido. Cuando llegué al recinto, a pie de taxi me esperaba Olga, nuestra buena amiga y tour manager. Pocos segundos después recibía una llamada de mi padre, anunciándome que había sido tiet por segunda vez. Después de celebrarlo con Olga, empezamos a andar hacia el escenario, mientras mis padres me daban todos los detalles. Para cuando acabó la llamada, me encontraba al lado derecho del escenario, mientras New Order ensayaban Isolation, de Joy Division.
 
Por un momento, la ironía de la escena me sobrecogió. Otra vez me había perdido esos primeros instantes de vida. El disgusto se me pasó rápidamente cuando mi hermano me llamó: “En un rato vengo. Dile a alguien que ponga unas botellas de cava a enfriar.” Un par de horas después de nacer Mila, Salva vino al recinto del Sónar. Esa noche nuestro set duró exactamente 55 minutos, y sin duda fue uno de los más especiales que hayamos vivido. No recuerdo mucho del concierto, solamente la sensación de felicidad que me invadió durante toda esa noche, y el orgullo que sentí cuando mi hermano, al final del concierto, explicó al público su experiencia y le dedicó el concierto a su recién nacida hija Mila, a Ona y a Anna. Por caprichos del destino, mis dos sobrinas se llevan un tiempo parecido al que nos llevamos mi hermano y yo. Espero que, sea lo que sea lo que les depara el destino, siempre se tengan la una a la otra, y se cuiden mutuamente. Otro ciclo se abre, una hermana mayor y una menor que empiezan una nueva aventura.

DJ NINYO - SUMMER 2012 MIX by djninyo

Foto de portada por Victor Moreno




Foto por Ben Aqua