
Josep Xortó
Músico
De mi misma ciudad, esta mujer me presentó a una chica que vestía sin bragas, con jeans apretados, chupa negra de cuero y taconazos de alfiler. Decía ser integrante de una banda de garaje de Australia: los labios partidos. Me gustaba. Era más alta que yo, preciosa. Parecía tener sangre, ¿sabes? Pelo largo, labios rojos, actitud, fuerza… En estas que me entero de que le molan las tías y la cosa sigue en amistad con un poco de tontería. Me gustaba muchísimo ella. Era como peligrosa. Podría haber sido la prota de la versión femenina de Drive. Una gangster mala pero molona.
Resulta que un buen día llego a casa de mi extraña amiga original, la de mi ciudad, y ella no está. Estaba en Barcelona. Total, que me quedo con esta chica. Lorena supongo. Solos los dos en casa de la tiparraca loca, llena de moscas y tremendamente sucia. La chica llama a sus dos amigos de Australia, James y Anita. Total que allí nos liamos con absynth y valiums. La primera y última vez que tomé valium, para el que le pueda interesar. Antes de caer redondo me dio tiempo a conocer a un tal James. Ese día Lorena me regaló un libro y un gorro y este James, probablemente enamorado de ella, se puso muy celoso.
Mientras duermo en un futón sucio al lado de Lorena, con las piernas de otro colgado encima de las mías, James da vueltas por la habitación y de repente me empieza a abofetear la cara pidiéndome un cigarro y llamándome maricón. Me levanto asustado, le cojo del cuello, lo pongo en el suelo y le amenazo con matarle si me vuelve a tocar la cara. Me pongo a dormir otra vez. Lo siguiente que recuerdo es que llaman a la puerta. Yo superaturdido, el lugar lleno de moscas y super ultra sucio. Me incorporo, abro la puerta y pam… policía.
-Hola buenos días, somos la policía.
-Hola
-¿Le resulta familiar el nombre de James?
-Si claro.
-¿Estuvieron de fiesta ayer noche?
-Sí un poco.
-¿Tomaron drogas?
-Legales.
-Esta mañana nos ha llamado una vecina porque encontraron a un muchacho en el suelo abajo, dentro de este edificio. Al parecer fue empujado. Usted tiene que quedar bajo arresto por presunta implicación.
-¿Perdón?
-Esto es muy serio. Si decide abandonar la casa nosotros debemos arrestarle para identificarle y tomar declaración.
-Ok pero ¿qué ha pasado? No hemos hecho nada malo.
-Vuestro amigo James seguramente no vuelva a andar.
-¡Pero aquí no hay nadie que lo haya empujado!
-Eso tendremos que verlo. La caída ha sido muy fuerte y los médicos lo han encontrado inconsciente. Estaremos abajo si necesita contarnos algo. Debemos esperar a aclarar los hechos antes de que usted pueda salir del edificio.
De repente el policía se marcha, se vuelve abajo, y miro por la ventana. ¡Ciao! Un autentico cirio montado. La policía, cordón policial, curiosos… Yo y Lorena flipando y ella tranquilizándome diciendo “no te preocupes estamos hablando de James, seguro que está perfectamente bien”. Me cuenta que canta en su grupo. Yo me pongo a buscar mi gorro y mi libro pero no los encuentro. En esto que Lorena se me echa encima y me empieza a besar en un plan supercerdo. Acabamos follando con todo el cirio montado abajo. Muy fuerte. Al terminar el polvo llaman a la puerta. Era la policía.
-Señores disculpen, ha habido un malentendido. El tal James está consciente y ha declarado que cayó por su propia cuenta tras haber bebido demasiado.
Lorena llama a James y nos cuenta que tiene mi gorro y mi libro, riéndose. Ese mismo día me lo encuentro por la tarde con una pinta en la mano. Eso sí, con puntos en el cráneo. Pobre hombre. 55 best ever.
Resulta que un buen día llego a casa de mi extraña amiga original, la de mi ciudad, y ella no está. Estaba en Barcelona. Total, que me quedo con esta chica. Lorena supongo. Solos los dos en casa de la tiparraca loca, llena de moscas y tremendamente sucia. La chica llama a sus dos amigos de Australia, James y Anita. Total que allí nos liamos con absynth y valiums. La primera y última vez que tomé valium, para el que le pueda interesar. Antes de caer redondo me dio tiempo a conocer a un tal James. Ese día Lorena me regaló un libro y un gorro y este James, probablemente enamorado de ella, se puso muy celoso.
Mientras duermo en un futón sucio al lado de Lorena, con las piernas de otro colgado encima de las mías, James da vueltas por la habitación y de repente me empieza a abofetear la cara pidiéndome un cigarro y llamándome maricón. Me levanto asustado, le cojo del cuello, lo pongo en el suelo y le amenazo con matarle si me vuelve a tocar la cara. Me pongo a dormir otra vez. Lo siguiente que recuerdo es que llaman a la puerta. Yo superaturdido, el lugar lleno de moscas y super ultra sucio. Me incorporo, abro la puerta y pam… policía.
-Hola buenos días, somos la policía.
-Hola
-¿Le resulta familiar el nombre de James?
-Si claro.
-¿Estuvieron de fiesta ayer noche?
-Sí un poco.
-¿Tomaron drogas?
-Legales.
-Esta mañana nos ha llamado una vecina porque encontraron a un muchacho en el suelo abajo, dentro de este edificio. Al parecer fue empujado. Usted tiene que quedar bajo arresto por presunta implicación.
-¿Perdón?
-Esto es muy serio. Si decide abandonar la casa nosotros debemos arrestarle para identificarle y tomar declaración.
-Ok pero ¿qué ha pasado? No hemos hecho nada malo.
-Vuestro amigo James seguramente no vuelva a andar.
-¡Pero aquí no hay nadie que lo haya empujado!
-Eso tendremos que verlo. La caída ha sido muy fuerte y los médicos lo han encontrado inconsciente. Estaremos abajo si necesita contarnos algo. Debemos esperar a aclarar los hechos antes de que usted pueda salir del edificio.
De repente el policía se marcha, se vuelve abajo, y miro por la ventana. ¡Ciao! Un autentico cirio montado. La policía, cordón policial, curiosos… Yo y Lorena flipando y ella tranquilizándome diciendo “no te preocupes estamos hablando de James, seguro que está perfectamente bien”. Me cuenta que canta en su grupo. Yo me pongo a buscar mi gorro y mi libro pero no los encuentro. En esto que Lorena se me echa encima y me empieza a besar en un plan supercerdo. Acabamos follando con todo el cirio montado abajo. Muy fuerte. Al terminar el polvo llaman a la puerta. Era la policía.
-Señores disculpen, ha habido un malentendido. El tal James está consciente y ha declarado que cayó por su propia cuenta tras haber bebido demasiado.
Lorena llama a James y nos cuenta que tiene mi gorro y mi libro, riéndose. Ese mismo día me lo encuentro por la tarde con una pinta en la mano. Eso sí, con puntos en el cráneo. Pobre hombre. 55 best ever.






