
CARLOS SÁEZ
Artista
Ardo de envidia y odio a todo el que me cuenta lo que sueña. Y a los onironautas ya ni te cuento. Sé con certeza que sueño, entre otras cosas, porque hablo e incluso ando mientras duermo. Con Goyo, mi compañero de piso, he llegado a tener conversaciones totalmente coherentes estando completamente sopa. Lo único de lo que sí que guardo recuerdo es de los minutos antes de dormirme. Mis 55 minutos favoritos.
Comienzan cuando apago la luz, me tumbo en la cama y mi cabeza empieza a generar todo tipo de pensamientos disparatados. Poco a poco me voy durmiendo mientras mi cabeza sigue generando ideas. En muchas ocasiones me he despertado en ese momento con palabras, ideas e imágenes que hacen que me pregunte cómo he podido llegar hasta ahí. Me encanta. Es como si mi cerebro uniera imágenes e ideas de forma aleatoria creando híbridos imposibles.
Sería muy difícil explicar estos pensamientos con palabras. Si una imagen vale más que mil de ellas, ¿cuánto vale un gif?

Comienzan cuando apago la luz, me tumbo en la cama y mi cabeza empieza a generar todo tipo de pensamientos disparatados. Poco a poco me voy durmiendo mientras mi cabeza sigue generando ideas. En muchas ocasiones me he despertado en ese momento con palabras, ideas e imágenes que hacen que me pregunte cómo he podido llegar hasta ahí. Me encanta. Es como si mi cerebro uniera imágenes e ideas de forma aleatoria creando híbridos imposibles.
Sería muy difícil explicar estos pensamientos con palabras. Si una imagen vale más que mil de ellas, ¿cuánto vale un gif?







