OTRAS
HISTORIAS

Carmen Giménez

Ganadora Concurso 55DSL

Cientos de personas sosteníamos una vela a las puertas de Graceland. Cuando el reloj marcó las doce de la noche, un silencio sepulcral se apoderó del Elvis Presley Boulevard

Javier Tles

Fotógrafo

Ha habido y habrá tantos momentos buenos en mi vida que recordar solo uno me parece injusto, así que casi prefiero recordar unos cuantos de los que conservo en la memoria.

Alena Kh

Intersexciones

Tengo que confesar que lo que a día de hoy me parece lo más bonito que me había podido pasar, aquel día fue todo un drama. Las experiencias que nos parecen traumáticas en su día, pueden seguir siéndolo, pero no podemos saberlo hasta que pasa el tiempo.
La verdad es que son muchos los momentos que me vienen a la cabeza, y es difícil elegir entre tantos. Sin embargo, he elegido 55 minutos un tanto particulares.

OCTAVIO TEROL

Creativo

En cuanto a mi vida se refiere, tengo memoria de pez a largo plazo. “Recuerdo” muchísimo más el día que los Sex Pistols irrumpieron en el show de Bill Grundy que el de mi primera comunión. Me cuesta mucho recordar momentos intensos (ya sea felices o tristes) de mi pasado. Al poco tiempo desaparecen de mi mente, como si dispusiera de un mecanismo automático que los eliminara.
 
“Recuerdo” con más nitidez el momento en que David Bowie “mató” a Ziggy Stardust sobre el escenario del Hammersmith Odeon que la primera vez que me besaron. No recuerdo casi nada del día que murieron mis dos abuelos (aunque siempre los tengo en la memoria, sonriendo, pintando un lienzo uno, amasando pan el otro) pero me “acuerdo” perfectamente de todos los detalles que rodearon la vida Joseph Merrick, El Hombre Elefante.
 
Experiencias y disgustos que en su día me sacudieron de manera salvaje, hoy apenas ocupan un lugar en mi mente. Acontecimientos que me arrancaron lágrimas en el pasado, se fueron con ellas desapareciendo por completo de mi memoria. De igual manera me pasa con los momentos felices. No quiero decir que no los haya vivido, al contrario, pero ya los viví y ahí se quedaron. Ante esto que me pasa, no puedo sentir más que alegría. Cuando eres capaz de darte cuenta de que el resultado de la ecuación “desgracia + tiempo” pasa por olvidarlo todo de manera automática, las probabilidades de que más momentos malos te azoten disminuyen. Cuesta muchísimo darse cuenta de esta ecuación. Uno no elige conocer su resultado, pero se consigue. Por otro lado, como también me pasa con los momentos felices, cuando me ocurre algo bueno, lo estrujo al máximo, porque se que esa sensación también se irá con el tiempo.
 
Mis 55 minutos favoritos y más intensos están todavía por venir. Estoy segurísimo de ello. Yo me los imagino en la casa de mis sueños, con mi novia al lado, haciendo lo que más nos apetezca. Si me toca elegir a mí, me imagino colgando un cuadro, mientras en la cocina se prepara una cena rica. Yo mirando de reojo el fuego y mi novia gritando: “¡que no se queme!”. En el dvd, una película lista para darle al play. En el teléfono un último mensaje que confirma una quedada con todos nuestros amigos al día siguiente. Al final, los 55 minutos más felices son los inmediatamente anteriores a una situación placentera.