OTRAS
HISTORIAS

Carmen Giménez

Ganadora Concurso 55DSL

Cientos de personas sosteníamos una vela a las puertas de Graceland. Cuando el reloj marcó las doce de la noche, un silencio sepulcral se apoderó del Elvis Presley Boulevard

Javier Tles

Fotógrafo

Ha habido y habrá tantos momentos buenos en mi vida que recordar solo uno me parece injusto, así que casi prefiero recordar unos cuantos de los que conservo en la memoria.

Alena Kh

Intersexciones

Tengo que confesar que lo que a día de hoy me parece lo más bonito que me había podido pasar, aquel día fue todo un drama. Las experiencias que nos parecen traumáticas en su día, pueden seguir siéndolo, pero no podemos saberlo hasta que pasa el tiempo.
La verdad es que son muchos los momentos que me vienen a la cabeza, y es difícil elegir entre tantos. Sin embargo, he elegido 55 minutos un tanto particulares.

CORA NOVOA

DJ

A) Enfrentarte a eso que te aterra y seguir caminando. B) Tomar el camino contiguo, aún a sabiendas de que ese obstáculo volverá irremediablemente con mayor fuerza. Después de sacar mi primer álbum me sentí vacía. Siempre había tenido la sensación de plenitud, de que había infinitas historias que contar a través de la música. Esta nueva sensación era desconocida y en aquel momento no sabía que iba a ser el principio de una de las etapas más enriquecedoras de mi vida.
 
Comencé a escuchar música, a grabar canciones, a leer ensayos… en definitiva a tener inputs creativos que me inspiraran. Pero necesitaba que fueran diferentes. Necesitaba otro reto, algo que me llenara. No quería hacer lo mismo que había hecho en ‘The secret garden’. Me sentía perdida y nunca estaba satisfecha con el resultado. Empecé a entrar en un círculo vicioso, de miedo y culpa. Miedo a las críticas y a tener éxito. Culpa por no estar a la altura de las circunstancias. Cada comentario o palabra externa era un ataque y esas palabras se me tatuaban en el cuerpo. Fui consciente de lo que me estaba pasando y me dije “Cora, tienes un bloqueo creativo”.
 
A veces me tomaba las cosas con mejor humor. Hasta le puse un nombre a esos bloqueos: Siracusa. Me hace gracia porque se parece a un nombre heleno y la imagen que me evoca es la de la gorgona a la que se enfrentó Perseo. Perseo pudo derrotar a Medusa haciendo que esta misma se viera reflejada en su escudo. Y precisamente eso es lo que hice para derrotar mis miedos. Hice que esos miedos e inseguridades se vieran en un espejo, sin trampa ni cartón. Así que los escribí, los trabajé, me enfrenté a ellos en un espejo y fui objetiva (cosa que no me había permitido hasta la fecha). Me di un respiro, fui condescendiente y cariñosa con mi creatividad y empecé a tener fe en lo que hacía.
 
Me puse a trabajar en el estudio sin hacer caso a todas esas frases que se nos apoderan cuando entramos en nuestra propia Siracusa. “Esta idea es horrorosa”, “este tipo de música no funcionará”, “¿quién va a querer escuchar esto?”… Deseché todo eso y me centré en lo que estaba haciendo en ese mismo instante. En cada sonido, en cada efecto, en cada elemento de percusión. Ignoré todo aquello que me hacía daño gratuito y entonces ¡BOOM! Todo empezó a encajar. Todo fluía, dejé de complicarme la vida y sencillamente fui yo misma.
 
Es genial poder vivir de algo que te gusta y que a la vez sea tu pasión aunque, como todo en esta vida, tiene cosas buenas y malas. Viajar y conocer gente de todas las partes del mundo es superenriquecedor. Organizarte el día sin tener la mirada inquisidora de un jefe es genial. Sentir que estás creando en vez de trabajando no tiene precio. Pero hay también otras cosas al otro lado del muro. Cuando tienes un talento parece que las cosas salen solas y no es así. Los artistas también pagan sus facturas, pero si no creas no llegas a fin de mes. Este es uno de los grandes motivos de las crisis creativas. A día de hoy lo pongo todo en una balanza y se inclina con fuerza hacia todo lo positivo, así que no contemplo mi vida de otro modo.
 
Me ha costado sudor y lágrimas llegar hasta aquí y lo más difícil no es llegar, sino mantenerse. ¿Cuántas bandas, DJs o artistas viven de esto toda su vida? Pues una minoría. Los ciclos suelen ser de tres a cuatro años, que es lo que a día de hoy consideramos como novedad. La gente está al acecho de cosas nuevas y el ritmo al que vive nuestra sociedad es trepidante. ¿Cuándo ha sido la última vez que habéis puesto un CD en vuestra pletina y lo habéis escuchado entero? Echo de menos este tipo de cosas, de pequeños detalles. Antes te comprabas un CD y lo escuchabas entero sin rechistar. Al principio te gustaban cuatro canciones del álbum pero enseguida empezabas a tomar consciencia del mensaje, de las emociones y finalmente entendías el álbum como un todo. Lo que quiero decir con esto, es que muchas veces te dejas llevar por ese ritmo y acabas mareado, así que de vez en cuando intento echar el freno de mano y disfrutar de los pequeños detalles, aquellos que me hacen estar en el presente y así no dejarme llevar por mi Siracusa.
 
Está claro que una crisis creativa no dura sólo unos pocos minutos pero sí os puedo decir que de todo ese tiempo eterno me quedo con los momentos clave, aquellos que sumados hacen un total de 55 minutos en los que caes de la cuenta y te levantas.